EE.UU. quiere disfrazar de democracia los nuevos golpes de Estado.

Conversar con el profesor mexicano Alberto Anaya es como conversar con la historia. Su plática diversa y profunda ameritaba más de los 60 minutos que pudimos compartir. De visita en La Habana para participar en el II Encuentro de In­tercambio Teórico entre el Partido del Trabajo (PT) de México y el Partido Comunista de Cuba, celebrado el 30 y 31 de octubre, la pausa silenciosa para luego romper el hielo no fue necesaria.

Anaya es líder y miembro fundador del PT, surgido en 1990, y diputado federal en varias legislaturas (1994-1997; 2000-2003; 2012…) y Senador (1997-2000; 2006-2012), aceptó conversar con Granma en el marco de un encuentro para profundizar en las estrategias que se contrapongan a las políticas neoliberales y de dominación del siglo XXI.

Al analizar el entorno político actual y sobre todo los problemas en Oriente Medio y Europa, Anaya considera que la política exterior de Estados Unidos hoy está más orientada a los lugares que considera conflictivos, pues teme perder el control de esas regiones. El gobierno norteamericano quiere ser el rector de la crisis global que vive el mundo, y especialmente en los países árabes y de Europa.

“El miedo de los norteamericanos a que las llamadas primaveras árabes giren a la izquierda y por lo tanto que gobiernos nacionalistas arriben al poder en esos países, ha centrado su atención”, asegura.

Aclara que eso  no quiere decir que América Latina no esté en el foco de sus intereses geopolíticos. La crisis y el agotamiento estimulados por el proyecto neoliberal llevó a que muchas naciones de la región desarrollaran planes alternativos para eliminar la pobreza. Los gobiernos latinoamericanos han tomado posturas legítimas a través de las Asambleas Constituyentes que significan la refundación de sus repúblicas. Por esa vía han logrado cambios profundos de manera pacífica.

“Ejemplos como el de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, han construido un nuevo paradigma en América Latina, basado en lograr la conquista del poder vía la fuerza de la urnas. Han canalizado todo el descontento provocado por el neoliberalismo para, mediante consultas populares, traer cambios muy radicales. Este paradigma es viva expresión del enfoque del socialismo del siglo XXI”, afirmó Anaya.

Uno de los objetivos del encuentro entre el PT y el PCC fue denunciar el proyecto hegemónico de Estados Unidos y su contraofensiva imperialista contra los gobiernos progresistas auxiliándose de métodos de Guerra no Convencional (GNC).
Para Anaya el uso de las GNC se trata de una nueva manera de legitimar gobiernos de facto, convocando inmediatamente a nuevas elecciones para limpiar las impurezas del golpe de Estado.

Así  se convierten en gobiernos que pueden ser reconocidos por la comunidad internacional, explica.

“Estos métodos, con los medios de comunicación como apoyo, han destituido regímenes legítimamente constituidos vía elecciones libres y democráticas. Los norteamericanos han descubierto una nueva forma de dar golpes de Estado e inmediatamente disfrazarse de democráticos vía las urnas”.

Reconoció además que mecanismos como la Celac pueden ser antídotos frente a las GNC. Agregó que otras experiencas de integración como UNASUR, ALBA y Petrocaribe son formas también de hacer frente a los intentos de Estados Unidos por imponer sus intereses en la región.

Anaya asegura que la integración de los países en bloques de mayor peso geopolítico constituye una vía para anular las maniobras norteamericanas, y pone como ejemplo para los gobiernos progresistas a nivel mundial lo que han hecho países como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, unidos en el grupo BRICS.

Luego de hacer un análisis sobre la situación internacional, el diputado mexicano centró su atención en su país y cómo ha enfocado sus relaciones internacionales durante los últimos años.

“En México salvo la noche de 12 años que estuvo gobernado por el Partido Acción Nacional (PAN), en materia de relaciones internacionales su comportamiento ha sido muy digno. Hoy la tendencia es regresar a la tradición de establecer relaciones internacionales con países de la región y el gobierno ha dado muestras de apertura”.

Alberto Anaya, gran amigo de Cuba, se congratula, además, de que la Isla y su país hayan  llegado a acuerdos importantes en materia educativa, económica. El gobierno mexicano quiere ser amigo de la Revolución Cubana y no un conspirador a favor de Estados Unidos, reconoció.

Tenemos la aspiración de contribuir mucho más a la integración latinoamericana y para ello hay que terminar de cambiar el modelo neoliberal. “Ganar más autonomía, independencia y respetar el artículo 89 de la constitución que establece que México en materia internacional tiene que respetar el principio de la no intervención y de la libre autodeterminación de los pueblos”.

La cooperación económica, científica, cultural, tecnológica y educativa debe normar las relaciones entre los estados, agregó.

“México afronta también un problema muy serio, la violencia interna. El crimen organizado tiene una capacidad corruptora tan grande que pervierte gobernadores, presidentes municipales e instancias del estado. Esta descomposición extrema es producto de 32 años de imposición del proyecto neoliberal”, sentenció.

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