Congresistas republicanos de origen cubano en Florida están remando contra la corriente.

Lo más socorrido –y tal vez lo más escandaloso—  sería echar mano de la teoría de los cambios cuantitativos en cualitativos, de Carlos Marx,  para explicar lo que está sucediendo en EE.UU., pero particularmente en La Florida, en relación con la política estadounidense hacia Cuba. Pequeños y aparentemente imperceptibles cambios que se han ido acumulando en Estados Unidos, –vinculados sin dudas a la política de Actualización del Modelo económico y social que está llevando a cabo el Presidente cubano Raúl Castro—,  están creando las premisas y quizás las condiciones para un cambio cualitativo en lo que cada vez con más nitidez, amplitud y fuerza se califica como fallida Política de EE.UU. hacia Cuba.

 En mi opinión, lo distintivo de estos vientos que soplan es que provienen de figuras relevantes en los Estados Unidos, bien en el terreno económico como el magnate azucarero Alfonso Fanjul o el ex gobernador republicano por Florida Charlie Crist y actual aspirante a ese importante cargo en las elecciones de medio término de Noviembre próximo, pero esta vez por el partido del Presidente Obama; quienes sin dudas le han dado fuego a la pradera.

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Obama y Charlie Crist abrazados. Hillary Clinton a la derecha.

Lo anterior ha provocado, como nunca, que en menos de un mes los representantes republicanos por Florida Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart hayan tenido que hacer más de una declaración de prensa para tratar de contrarrestar la tempestad que le viene de frente. Han tenido que salir a atacar a todos los Presidentes de América Latina y el Caribe, al Secretario general de la ONU y al de la OEA, al millonario Alfonso Fanjul, al ex gobernador Charlie Crist, a la encuesta del Atlantic Council, a los recortes de dinero para la USAID  y a las once mil vírgenes, que poco a poco se van sumando al coro de los que consideran que si tras más de 50 años una Política no ha logrado sus objetivos –como es el caso del criminal bloqueo de EE.UU. contra el pueblo cubano—entonces hay que cambiar la política o los Objetivos. Sin dudas, tanto Ileana como Mario están nadando ahora contra la corriente.

Para ilustrar lo antes dicho,  los dejo con este artículo escrito por David Brooks, corresponsal del diario mexicano La Jornada en Estados Unidos. 

 La Habanera

¿Giro en EU al bloqueo contra Cuba?

Las posturas de empresarios y políticos para levantar restricciones prenden el debate

Por David Brooks

Un coro sorprendente de figuras de la política estadunidense hacia Cuba –que incluye al empresario cubano-estadunidense tal vez más poderoso y al candidato demócrata a la gubernatura de Florida– muestra en los últimos días que se necesita una nueva canción en la relación bilateral, lo cual genera especulación sobre si habrá un mayor giro en la estrategia de Washington hacia la isla.

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Alfonso Fanjul

Fanjul, poderoso magnate del azúcar en Estados Unidos y exiliado cubano, cuya familia ha sido uno de los pilares de la élite cubano-estadunidense durante medio siglo, ha financiado la carrera política de varias figuras prominentes de los dos partidos (Alfonso es más cercano a los demócratas, sobre todo a los Clinton; su hermano José es más republicano, que apoya a figuras como el senador Marco Rubio, entre otros).

El empresario se trasladó a su país de origen en un par de visitas recientes patrocinadas por la Institución Brookings, con sede en Washington, y expresó al diario Washington Post que deseaba buscar maneras de reunificar a la familia cubana de la diáspora y de la isla, y que estaba abierto a invertir en Cuba bajo las circunstancias correctas, donde haya un arreglo dentro de Cuba y Estados Unidos y se pueda hacer legalmente.

Pero Fanjul no es el único que ha provocado sorpresa.

Pocos días después… el candidato demócrata a la gubernatura de Florida (y ex gobernador de ese estado), Charlie Crist, se manifestó contra el bloqueo a Cuba, algo que hasta ahora casi ningún político de ese estado estaría dispuesto a declarar en público.

Afirmó que el bloqueo “no ha hecho nada en más de 50 años para cambiar el régimen en Cuba’’. Argumentó que si queremos llevar la democracia a Cuba, necesitamos alentar valores e inversiones estadunidenses ahí, no obstaculizarnos y ceder influencia a China. Florida, agregó, es el estado más dañado por el bloqueo y un cambio beneficiaría la economía estatal.

Otras voces se han sumado a ese coro en días recientes. Jorge Pérez, hombre de negocios cubano-estadunidense de amplia influencia en Miami, propuso un mayor intercambio entre artistas de Cuba y Miami, mientras que otro empresario cubano-estadunidense y ex embajador en Bélgica, Paul Cejas, dijo que era tiempo de cambiar la política y proceder diplomáticamente con La Habana, reportó El Nuevo Herald.

Todo esto refleja un cambio que ha avanzado lentamente durante años, en parte nutrido por el giro generacional dentro de la comunidad cubano-estadunidense en Miami, donde hasta la Fundación Nacional Cubano-Estadunidense, por décadas la organización que se encargaba de mantener las políticas del bloqueo, ha suavizado su postura y cuyo presidente, Pepe Hernández, no censuró las declaraciones de Fanjul.

Más allá de esa comunidad, una amplia gama de figuras de ambos partidos, así como la cúpula empresarial estadunidense, han sugerido a lo largo de los últimos años cambios y hasta la normalización de relaciones con Cuba, reflejando la opinión pública mayoritaria en este país.

El propio Barack Obama ha aludido, de manera ambigua, pero constante, a la necesidad de un cambio desde que inició su mandato; la más reciente ocurrió el pasado noviembre en Miami, donde declaró que tenemos que actualizar nuestra política hacia la isla.

Vale recordar que Obama sí aflojó restricciones de viajes y envío de remesas, y ha entablado negociaciones sobre asuntos de migración con el gobierno cubano. Ambos mandatarios han expresado su voluntad para ampliar pláticas en otros rubros. Estos avances han sido obstaculizados por la renuencia del propio Obama a evaluar el caso de los llamados ‘‘cinco de Cuba’’, debido a la situación del estadunidense Alan Gross, encarcelado por violar leyes cubanas.

Todo esto provoca reacciones casi histéricas de defensores del bloqueo, algo que se intensificó con las declaraciones recientes de Fanjul. La influyente representante federal cubano-estadunidense Ileana Ros-Lehtinen denunció como vergonzosa la posición del multimillonario. “Es patético que un magnate cubano-estadunidense… se disponga a dar a los hampones comunistas más dinero con que reprimir”, afirmó.

DIAZ BALART mario CON ILEANA ROS

Congresistas republicanos Mario Diaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, quienes reman contra corriente.

Para José Pertierra, abogado, analista y veterano de algunas de las pugnas más relevantes en la relación bilateral, las declaraciones recientes de figuras tan prominentes es respuesta –parte pragmática, parte oportunista– a un giro aún no definido de la política de Was-hington hacia Cuba.

En entrevista con La Jornada, Pertierra consideró que lo de Fanjul y otras expresiones recientes es parte de un cambio que la Casa Blanca quiere que ocurra y con ello surgen nuevas voces de la comunidad cubanoestadunidense que apoyan ese cambio en política.

Disputando la afirmación de que la política hacia Cuba se define en Miami, Pertierra argumentó que los anticastristas gozan de un poder prestado porque siempre, la política hacia Cuba fue dirigida desde la Casa Blanca y ellos emplearon a cubanoestadunidenses para apoyar esa política. Entonces, agregó, “ahora ocurre lo opuesto: la Casa Blanca no quiere levantar el bloqueo necesariamente, pero sí relajar, normalizar algunas cosas, para lo cual busca voces, y las encuentra, que apoyen ese cambio.

Estos son cubanoestadunidenses, pero con acento sobre lo estadunidense, que están siguiendo sus intereses. Fanjul es figura política, pero es un empresario y ve oportunidades en Cuba, explica Pertierra. Le conviene comercialmente, pero ahora también políticamente.

Pertierra dice que todo esto indica que “ya hemos pasado la página de la guerra fría, salvo para los individuos en Miami en que el apoyo al bloqueo es una industria”, o sea, los que se benefician con los millones de dólares que el gobierno estadunidense invierte en mantener el bloqueo.

Hay un giro, indudablemente, en la Casa Blanca y en Florida para tratar de normalizar las relaciones con Cuba. Lo que yo todavía no estoy convencido de que hay es la voluntad política para llevar a ese giro hasta el final, resumió.

Pero este giro abre las puertas a más expresiones a favor. Pertierra comenta que el clóset más grande que hay en Estados Unidos, y en Miami, es donde están todos los que quieren una relación normal con Cuba pero tienen miedo de salir a decirlo, y ahora se pueden asomar.

Tomado de La Jornada http://www.jornada.unam.mx/2014/02/11/mundo/036n1mun

 

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