La doble moneda y el productor-consumidor (#Cuba)

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Por Manuel Alberto Ramy

No son pocos los amigos que se han comunicado conmigo interesándose por el anuncio del cronograma para eliminar la dualidad monetaria. Quieren saber. Todos queremos saber. ¿Qué puedo añadir a lo reportado por Progreso Semanal el pasado 22 de octubre? Solo algunas consideraciones:

1. Lo más importante es el anuncio oficial de la existencia de un cronograma destinado a finalizar la dualidad monetaria, tal y como señalara la nota publicada en Progreso Semanal.

2. El proceso comenzará por el sistema empresarial y después seguirá a la liquidez en mano de la población garantizando a esta que el valor de las cuentas de ahorro no será afectado. Supongo que la garantía del  valor se refiera a que independientemente de la tasa o las tasas de cambio que se vayan imponiendo, no afecte a quienes tengan CUC (pesos convertibles) en el banco y a estos se les respete la tasa de 24 por 1.

3. La nota, reitero, es el anuncio de un proceso y la reafirmación de la voluntad de llevarlo adelante.

4. El Peso Cubano (CUP) será la única moneda y su relación de 1 por 1, que es como opera en las empresas, se aproximará a la tasa de cambio de CADECA (24 por 1).

5. “La nota oficial no brinda detalles indicativos de la profundidad de la medida, como  tampoco hasta dónde la devaluación nominal del tipo de cambio será una devaluación real”, como me anotó mediante un intercambio de correos el reconocido académico cubano Pavel Vidal, quien actualmente imparte sus clases en la Universidad Javeriana de Cali, Colombia.

Por lo tanto lo esencial es el anuncio en sí. De mi cosecha agrego la información de que ya se llevan adelante ensayos en algunas empresas donde la tasa de cambio es de 10 por 1. Reitero: balón de ensayo, cautela, como parte de la gradualidad, que es el estilo de trabajo del gobierno.

Los medios extranjeros y cables de distintas agencias expresan opiniones de expertos que les simplifico tomando algunos calificativos: es “inevitable”, “la mayor de las reformas”, “demasiado difícil”, “audaz”, “riesgosa”, mensaje “a los inversionistas”, señal de una “economía abriéndose al mercado”. Obvio que estas dos últimas son atractivas para bolsillos poderosos.

Para el ya citado profesor Vidal hay un ángulo relevante que no he visto en otros trabajos, me dice que …“la corrección del tipo de cambio y la unificación de monedas harán más transparentes los balances contables de las empresas y clarificará las cuentas nacionales y el presupuesto del Estado. Además, evidenciará que la dualidad monetaria no es la responsable del bajo poder adquisitivo del salario ni de las desigualdades, que estos son asuntos estructurales y no monetarios”. Si fuese así, cosa que no dudo dado el calibre del  académico, esto, en mi opinión, redundaría en el fortalecimiento de la política de reformas y actualizaciones. Un golpe a la retranca.

Evidentemente los calificativos de riesgosa y audaz decisión –ambos ciertos–, navegan por la red y aparecen en algún que otro titular. Y entre la población cubana abundan las dudas sobre cómo será aplicada la unificación monetaria y si por fin se llevará adelante. Esta mañana dos señoras comprando el pan en 23 y 12 conversaban sobre el asunto: “no sé si estaré viva para ese momento”, le comentó una a su amiga. Y está le respondió con un “tarde, mal y nunca”.

La otra dualidad: el productor-consumidor

El hecho es que la realidad, siempre tozuda, se impone y la audacia para asumirla resulta  ineludible pues la decisión tiene implicaciones políticas que inciden en la Seguridad Nacional y en la salud del proceso de cambios. Eliminar la dualidad monetaria, que es uno, no el único, de los motivos de la corrupción, del desvío de recursos, etc, que padecemos desde hace años, deviene en clave para el desarrollo de las transformaciones requeridas.

Por definición cada uno de los seres humanos poseemos una doble condición: somos productores y a la vez consumidores. Si nuestra capacidad para consumir bienes y servicios supera la producción de los mismos, o si a la inversa, no producimos esos productos, el equilibrio integrado se rompe y el hombre se desestimula iniciando (inició hace años) un círculo vicioso que se retroalimenta: no produzco porque no recibo (salario con valor de compra), lo que recibo no vale para el yo consumidor y este deprime y desmotiva al yo productor. Resultado: economía caótica, ciudadano insatisfecho, distanciamiento entre gobernantes y gobernados, entre el proyecto y sus hacedores (pueblo). Círculo vicioso favorecedor de la persistente política de cerco imperial patrocinadora de la famosa olla de presión para la cual, el distanciamiento, es el paso previo al divorcio, a la ruptura. Y un hombre roto no hace país ni transforma una realidad que no le sirve, que no le da la talla.

El proceso de transformaciones exige la rara y difícil combinación de audacia y cálculo, no de frenos innecesarios. El cubano de hoy es mucho más complejo que el que la simplicidad al uso muestra. Aspira a una sociedad compleja como él y en donde sea actor protagonista con capacidad para el escrutinio de datos y políticas. Restablecer la  armonía productor-consumidor pasa por el Peso Cubano.

Tomado de Miradas Encontradas

http://miradasencontradas.wordpress.com/2013/10/30/la-doble-moneda-y-el-productor-consumidor-cuba/

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